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La fatiga de sostenerse.

LA FATIGA DE SOSTENERSE
LA FATIGA DE SOSTENERSE

Hay días en los que todo esfuerzo parece excesivo. No se trata de una depresión visible ni de una tristeza profunda. Es más bien una sensación densa, como si la vida se hubiera vuelto demasiado pesada para ser empujada, y sin embargo uno sigue adelante, con la misma rutina, con los mismos gestos, casi por inercia. Esta fatiga no es física, ni siquiera emocional en el sentido habitual. Es algo más sutil: un cansancio de sostener una versión de uno mismo que ya no se ajusta del todo.


Este estado revela lo que podríamos llamar el yo endurecido, una configuración psíquica que en algún momento fue funcional —quizás necesaria— pero que ha perdido vitalidad. El yo endurecido es una forma fija de identidad que hemos construido para protegernos, para pertenecer o para cumplir con las expectativas del entorno. Aunque alguna vez nos sostuvo, con el tiempo se convierte en una armadura pesada. Ya no responde a lo que somos, sino a lo que fuimos o a lo que otros necesitaron que fuéramos.


Su origen suele estar en una adaptación temprana al mundo. Cuando el alma infantil intuye que ciertos aspectos de su autenticidad no serán bienvenidos, comienza a modularse. Así nacen las versiones reforzadas del yo: la persona fuerte, la confiable, la brillante, la independiente. Estas máscaras no son mentiras, pero tampoco son el todo. Se vuelven rígidas con los años, como una máscara pegada a la piel. Y mientras más éxito tengan, más difícil se vuelve cuestionarlas sin temor a perderlo todo.


Reconocer la presencia del yo endurecido no exige que lo eliminemos. Más bien, pide una pausa. Una rendición íntima. Tal vez haya llegado el momento de dejar de sostener ciertas formas de nosotros mismos, no por fracaso, sino por madurez. Porque la energía psíquica que una vez sirvió para protegernos, ahora podría comenzar a liberarse. Y eso, aunque parezca una pausa, también es un movimiento.

Contame cómo estas empezando este 2026, te leo en comentarios.


Con amor Vi.

Te veo en consulta.

 
 
 

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